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Por Marcela Titarelli

Desde Santa Fe queremos compartir experiencias, sensaciones y vivencias de personas que han tenido la posibilidad de observar ejemplares en libertad. Para tratar de transmitir esos momentos de emoción, invito a los lectores a imaginar que se encuentran en un pastizal inmenso o en un monte abierto de espinillos, quebrachos y algarrobos, también podemos pensar en alguna cañada, arroyo o laguna. Imaginemos que estamos recorriendo alguno de esos ambientes y de repente surge un “fuego” delante de nosotros, ese color anaranjado tan intenso de su pelaje nos sorprende y se destaca en ese paisaje.

Justamente debido a esa coloración es que en algunos lugares se lo llama Doradillo, por otro lado su particular silueta y andar desgarbado le valieron el nombre en algunos lugares de “zorro potrillo”, así como también su tamaño, su pelaje inflado en el dorso y sus vocalizaciones fuertes en la noche, han llevado erróneamente a relacionarlo con la leyenda del Lobizón generando miedos infundados.

El Aguará guazú es el caminante incansable de esos ambientes que imaginamos y que puede sorprender con un salto o lo podemos ver zambulléndose como un delfín, mientras despliega sus habilidades para cazar en ese mar de pastos altos. Muchas veces se lo suele observar concentrado “en sus cosas” o mirando “el más allá”, sin percatarse de la presencia humana que registra el momento a través de una cámara. También ha sido registrado bordeando cursos de agua o zonas inundables. Solitario, de andar pausado y tímido, éste canido no representa peligro para el ganado ni para los seres humanos

Si bien la bibliografía menciona que su mayor actividad se encuentra en horas crepusculares y nocturnas, hemos recibido registros de ejemplares observados en horas del mediodía e incluso primeras horas de la tarde.

(Matías Romano)

En cuanto a su rol ecológico por un lado podemos decir que esta especie es un importante conector de pastizales, humedales y bosques, quedando demostrado el impacto que tienen los paisajes alterados o fragmentados para la supervivencia de la fauna asociada a esos ambientes. Y por otro lado, en cuanto a su dieta es un gran dispersor de semillas y es el depredador más importante después del puma.

Gracias a los registros aportados por las personas, las encuestas y los relevamientos realizados en la Provincia de Santa Fe, podemos decir que la principal amenaza para esta y muchas especies de nuestra fauna, es la alteración del paisaje, lo que lleva a que muchos ejemplares mueran por atropellamientos en rutas o se acerquen a los ejidos urbanos o semiurbanos y sean atacados por perros o exponerse a las enfermedades de los animales domésticos, además de fenómenos climáticos extremos (sequías e inundaciones).

Especialmente gracias la difusión y a la tecnología recibimos una gran cantidad de registros de ejemplares muertos por colisiones en nuestras rutas y en contraposición, también recibimos muchos registros de avistajes.

En el año 2003 esta especie fue declarada Monumento Natural Provincial (Ley 12182) y luego en el año 2009 se publica el Plan de Conservación (Versión 1) que incluye un Protocolo de Acción para el Rescate de ejemplares y Recopilación de información y es en este sentido, que difundimos a través de las Fuerzas de Seguridad, Municipios y Comunas las formas de actuar frente a un encuentro con algún individuo. De esta forma, diferenciamos los casos que ameritan una intervención desde el Estado junto a Fuerzas de Seguridad para rescatar algún ejemplar, de aquellos casos que se identifican como avistajes o hallazgos de ejemplares muertos. En cualquiera de los casos, la información que obtenemos la volcamos en una planilla que nos permite evaluar amenazas, distribución, etc. y así poder proponer acciones concretas de conservación.

Cuando recibimos notificación de un ejemplar que por un hecho inusual es hallado en el interior de construcciones urbanas o edificaciones rurales, se procede a ponerlo en resguardo y se evalúa si es factible liberarlo en algún área natural cercana. En el caso de que presente heridas o hay indicios de que ha estado en cautiverio entonces se procede a trasladarlo al centro de Fauna para que sea evaluado por los profesionales veterinarios. Luego de un periodo de cuarentena y rehabilitación, muchos de estos individuos pueden ser liberados.

(Matías Romano)

Siempre recordamos que no hay que intervenir directamente, sino que ante el hallazgo de un individuo en una situación conflictiva o herido, se comuniquen con las fuerzas de seguridad; por el contrario, si se trata de una observación de un animal libre en zona periurbana o rural, simplemente con compartirnos la ubicación, fecha y foto o filmación ya es información muy valiosa.

Es importante destacar que hay una gran comunicación y coordinación con personal de fauna de otras provincias, con instituciones involucradas con la protección de la biodiversidad, con veterinarios/as, biólogos/as, investigadores/as, y demás para compartir información respecto a cómo actuar frente a individuos que necesitan asistencia veterinaria o ser relocalizados en áreas naturales o se realizan consultas de índole veterinaria y es así como se realiza una colaboración entre profesionales y se ven involucradas distintas instituciones en pos de la conservación de esta especie.

En este sentido, y no menos importante, surge la pregunta ¿Qué podemos hacer cada una cada uno para ayudar a proteger esta especie? Y esto obviamente es necesariamente extensivo a toda la fauna y al ecosistema donde habita. Como respuesta creemos que es importante comprender e internalizar que como especie formamos parte de la vida que se desarrolla en nuestro planeta, que es fundamental respetar, proteger y convivir con las formas de vida y la salud de nuestro ambiente. Todas las acciones y actividades que realizamos en las mismas ciudades o comunas, depende como sean ejecutadas, pueden repercutir negativamente sobre los ecosistemas y luego en nuestra salud. Entonces es fundamental mantener o retornar a ecosistemas sanos.