Por Lucila Castro – Directora y Equipo Natura Argentina

Está claro que la pandemia tuvo un efecto devastador en el mundo entero. La cantidad de muertes y la crisis económica y social que deja la llegada del COVID-19 la convierten en uno de los eventos más trágicos que sufrió la humanidad en las últimas décadas a nivel global.

 

Bañados de Río Dulce – Santiago del Estero

 

Sin embargo, este desastre sanitario permite otras lecturas. Los impactos negativos en el ambiente han, en algunos casos, disminuido a lo largo del año y en todo el planeta. Según un informe realizado por la AEMA (Asociación Europea de Medio Ambiente), hay algunos puntos importantes a destacar: la pandemia puso de relieve las interrelaciones entre nuestros sistemas naturales y sociales,  la pérdida de biodiversidad y los sistemas alimentarios intensivos aumentan las probabilidades de que se produzcan enfermedades zoonóticas; los cierres provocados por los confinamientos durante la pandemia pueden tener algunos impactos positivos directos y a corto plazo en nuestro medio ambiente, especialmente en lo que respecta a la calidad del aire, aunque es probable que sean temporales; por otro lado, el COVID no está afectando a todos los grupos socioeconómicos por igual, las personas menos favorecidas tienen más probabilidades de vivir en viviendas de mala calidad y hacinados, lo que pone en peligro el cumplimiento de las recomendaciones de distanciamiento social y aumenta el riesgo de transmisión del virus.

Si hablamos particularmente sobre lo que respecta a la calidad del aire, las emisiones diarias de dióxido de carbono (CO2) se redujeron un 17 % a nivel mundial durante la primera mitad del año 2020. La NASA, por su parte, mostró imágenes satelitales sorprendentes que reflejan un marcado y llamativo descenso de las emisiones de dióxido de nitrógeno (NO2) —cuya principal fuente son los automóviles— en comparación a la época previa al confinamiento.

 

Bañados de Río Dulce – Santiago del Estero

 

La duda que surge ahora es si una vez superada esta situación se mantendrá la lucha contra el cambio climático y el compromiso de la sociedad por lograr un ambiente sano. En definitiva: ¿Esta pandemia nos habrá enseñado algo?

Hemos pasado varios meses de encierro, saturados por la rutina y…¿Qué buscamos ahora? Disfrutar de espacios abiertos, aire libre, entornos limpios, evitar aglomeraciones, desconexión, respirar aire fresco y olvidarnos por un rato de los problemas. ¿Y dónde encontramos todo eso? En la naturaleza.

El cuidado -o mejor aún, el no daño- de la naturaleza es una inversión. Se trata de la mejor decisión para protegernos de este virus y evitar futuras enfermedades de este tipo.

Podemos tomar esta situación como una oportunidad para reflexionar y comprender no sólo la complejidad del ambiente y nuestro vínculo indisociable con él sino también cuán vulnerables somos a las acciones de degradación que nosotros mismos realizamos.

Debemos mantener una relación sana y de respeto con el medio natural. Cuidar el planeta significa cuidarnos a nosotros mismos.

Lucila Castro
Lucila Castro
Directora Argentina at

Lucila es la actual directora argentina de Natura International. Sus principales intereses son la conservación, la ecología de poblaciones y las áreas protegidas. Sus fortalezas están en la articulación del trabajo científico y técnico, las interacciones del sector institucional y gubernamental y el alcance de la comunidad local, todo dirigido hacia el logro de objetivos claros de conservación.